Siete de cada diez jóvenes de 15 a 19 años pasan más de cuatro horas al día conectados a internet

La mayoría emplea ese tiempo para consumir contenido en redes sociales, leer noticias o blogs y socializar.

El uso de Internet se disparó entre los jóvenes durante la pandemia, trasladando parte de sus actividades habituales al mundo digital. Cuatro años después, ya sea para entretenerse, informarse o comunicarse, el 90% de la juventud española de hasta 29 años ya reconoce que está un mínimo de dos horas o más conectada. Un tiempo de uso que, además, se dispara considerablemente entre los más jóvenes: casi siete de cada diez adolescentes de entre 15 y 19 años pasa más de cuatro horas al día en línea (frente al 59% de media de la población joven).

Hay, eso sí, ciertas diferencias en el uso, según la clase social, el género o el territorio en el que vivan los jóvenes. Aunque pasan las mismas horas conectados, las chicas no consumen los mismos contenidos que los chicos; aquellos que proceden de familias con menos recursos lo hacen con conexiones menos estables y dispositivos obsoletos; y quienes viven en la España rural no tienen la misma facilidad a la hora de acceder a Internet que los que viven en núcleos urbanos.

En su último informe —Juventud en cifras— publicado el pasado jueves, el Instituto de la Juventud (Injuve) dedica un capítulo exclusivamente a las prácticas digitales de los jóvenes en España, en el que también hace hincapié en la necesidad de fortalecer la educación digital de los chavales para que hagan un uso consciente y responsable de estas herramientas. «La juventud española está construyendo su identidad, sus prácticas culturales y de ocio y socialización en torno al plano digital», subraya el documento, que también señala los pros (formativos o sociales, etc.) y contras (acoso, violencia, adicciones, salud mental, etc.) de estos cambios de conducta. Según los resultados de la encuesta, Injuve divide a la juventud en dos grupos: aquellas personas que se sitúan ante las redes como «meros receptores» y solo las usan par ocio, socializar y entretenerse; y aquellas que las utilizan como «agentes activos», como «herramientas de creación, producción y participación social.

Solo el 2% pasa menos de dos horas conectado

Según indica el informe, en 2023, el 96,4% de los hogares españoles ya contaba con conexión a Internet. La encuesta del organismo dependiente del Ministerio de Juventud e Infancia revela, en ese sentido, que nueve de cada diez jóvenes está conectado como mínimo dos horas al día y que el 59% más de cuatro horas diarias. Apenas un 2% asegura que pasa menos de dos horas al día en línea.

Unos datos que contrastan con los de la primera vez que Injuve preguntó sobre Internet, hace ya más de dos décadas. En el año 2000, el 78% de la juventud respondió que no se conectaba nunca; en 2004, un 17,9% decía conectarse o enviar un correo al menos una vez por semana. En 2016 ya era más común usar Internet para comunicarse, aunque todavía se limitaba a los mails y redes sociales, produciéndose entonces también el auge de los blogs.

Ese incremento del tiempo de uso ha sido, por tanto, exponencial. Los datos del documento indican que, ahora, los jóvenes acuden a Internet o utilizan el móvil para comunicarse con amigos (98%) y familiares (97%), consumir contenido audiovisual —música, series o películas— (96%), seguir a influencers (92%) y relacionarse con otras personas (90%). «El tiempo invertido con el teléfono y en Internet es, por tanto, mayoritariamente un tiempo de socialización», subraya el informe, que revela igualmente que en algunos casos también se utiliza como apoyo educativo (73%) o para informarse (84%).

WhatsApp, Instagram, TikTok, YouTube y Twitch son las plataformas favoritas de la población de entre 15 y 29 años que, en casi un 80%, dedica su tiempo libre principalmente a estar en Internet. Las actividades más frecuentes, según lo que ellos mismos contestaron en el cuestionario, son: el consumo de vídeos, música y contenido en streaming, redes sociales, y videojuegos (online y en consola). No obstante, mientras las chicas suelen optar más por entretenerse en redes sociales o con contenidos audiovisuales, ellos se inclinan más por los videojuegos.

El porno ya no es fuente de inspiración

Hay un apartado específico que el documento dedica a abordar una de las alarmas que han surgido en los últimos años: el consumo de pornografía, a la que acceden especialmente a edades muy tempranas, y las adicciones al juego de los más jóvenes. En 2023, el 43% de las personas jóvenes decía consumir porno al menos una vez al mes, frente al 35% que decía lo mismo en 2019. Un incremento que, aunque se da tanto entre los varones (del 52,7% al 63%), como en las mujeres jóvenes (del 16,7% al 22%).

Hay, eso sí, un descenso de la percepción de que la pornografía sirve como inspiración para la vida real: si cuatro años antes del estudio, uno de cada tres hombres decía inspirarse mucho o bastante en el porno (24% de las mujeres); en esta última edición lo indican un 18% de los chicos (y un 8% de las chicas). Además, ha crecido el porcentaje de jóvenes que dice que no lo consumen nunca o solo alguna vez en su vida; del 22% en 2019 al 28% ahora en hombres; y del 61 al 66 % en mujeres,.

En cuanto a las apuestas en línea, Injuve en que «a pesar de la alarma social», el 73% de los jóvenes asegura no haber apostado nunca en línea frente al 24% que afirma participar. Esto supone, no obstante, un incremento respecto a un informe de 2020 en el que un 16,2% dijo que jugaba habitualmente a juegos de apuestas en juegos online y offline de forma habitual; y un 12% concretamente a través de Internet.

El mundo online es, además, un espacio en el que se disparan las posibilidades de sufrir violencia: los jóvenes sufren más situaciones de violencia en Internet (47%) que en la calle (9%), y las víctimas suelen ser personas con un nivel de ingresos alto (50%).

Ante este panorama, Injuve emite una serie de recomendaciones, que van desde el fomento de la alfabetización digital —tanto de los menores como de las propias familias— hasta el refuerzo de la educación sexual en los colegios, como medida «preventiva» para evitar que acudan a la pornografía como fuente de información sobre el sexo. Plantean, igualmente impulsar la investigación sobre «consumos mediáticos de la juventud» para actualizar las políticas públicas en base a los resultados y, en esa línea, crear un Observatorio específico del ámbito digital y la juventud.

Por Elena Omedes

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